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Otoño - 15°C - Lluvioso y Neblinoso.¡Bienvenido a la maravillosa ciudad de Whonøswere! Una ciudad ubicada en medio de la nada, aparentemente. La maldición de aquella ciudad es que ha permanecido ahí toda su vida, y todos los que entran ahí no pueden salir de ella ni encontrar el camino por el cual han ingresado. Sus replicas de que hay otras ciudades caen en oídos sordos ante los ciudadanos de casi tan desolada ciudad, pues ellos mismos aseguran que es la única ciudad que prevalece y más allá de los bosques en realidad no hay nada. El carnaval al otro lado del bosque esta lleno de diversión y dulces que te llenan de caries, pero en su centro hay una perversión y maldad que solo unos cuantos pocos pueden ver, y solo unos de ellos viven lo suficiente para decir que es lo que ocurre.
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Lie [ID]

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Mensaje por Lie el Sáb Dic 12, 2015 10:17 am


Lie


DATOS BÁSICOS


Nombre Completo: Lise Hacher
Edad: 16 años
Género: Mujer
Procedencia: Nació en la ciudad.

Grupo: Freak
Empleo: : Cantante, aparte del obvio de ser parte del Freak show.


PSICOLOGIA

Lise se muestra si bien no exactamente como alguien alegre, al menos “feliz”. Una pequeña sonrisa esta posada usualmente en sus labios, aunque bien puedes ver en sus ojos lo vacía que es. No es que este feliz, ni que sea de alguna forma “madura”, simplemente se ha conformado a la realidad que le rodea.  Trata de no meterse en problemas, aunque sabe que esta actitud no la alejará del dolor.

Con la mayoría de las personas que lleva a convivir lo hace de una manera casual. Siendo amable, linda y aparentemente alegre, sin realmente profundizar en sus relaciones. De hecho, si llegara a tener que presenciar a alguien en un momento emocional, se sentiría muy incómoda y sin saber qué hacer. Menos aún con humanos “normales” ya que sí que se le ha metido mucho en la cabeza eso de que los freaks son menos que los humanos. Esto es muy obvio ya que a los humanos los trata con mucha cordialidad, llamándoles de “usted” y demás modales. Esto hace que sea una solitaria por decisión.

Por lo mismo de que conserva una apariencia, no muestra sus demás emociones en lo general. Ni enojo, ni tristeza (cuando puede evitarlo) ni cuando de verdad está feliz. Gracias a este aspecto, muchos piensan que se deja pisotear por los demás. Aunque en realidad, se traga su orgullo y guarda rencor, que quién sabe que es lo que pasará cuando llegue esto a explotar. Las veces que se le ha escapado su carácter ha llegado a decir bastante crueles y muchas veces sin intención.
Internamente, Lise sigue siendo muy infantil e inmadura. Es por esto mismo que guarda para sí toda su vida antes de llegar al circo. Si se lo llegas a preguntar, ten por seguro que te lo contestará con una mentira. Además, algo que jamás admitirá es que de vez en cuando sueña despierta en cómo sería ser libre o huir de aquel lugar. Aunque cada vez se azote con la realidad.

Tal vez, sólo tal vez, en el caso de que de alguna forma lograses volverte en algo especial y cercano a Lise, ella lograría abrirse a ti, pero en estos momentos es algo bastante improbable. Tendrías que ser muy paciente para hacerlo, ya que Lise pone muchas barreras. La verdad es que teme abrirse a las personas porque siente que le mentirán, la lastimarán y la abandonaran igual que como lo hizo su padre. Aunque internamente lo añore, una parte de ella se ha rendido a jamás volver a sentir algo como “amor” tanto de sí para los demás como en viceversa.  Aunque, dado su historia, muchas veces se pregunta que es en verdad este sentimiento.
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HISTORIA

Lise no describe su vida como “feliz”,  ni siquiera antes de formar parte del circo. Su madre murió al dar a luz. Su padre, en vez de reforzar su amor paternal por este hecho, en realidad en su interior detestaba a la niña. Si a él le hubieran preguntado si prefería salvar a su esposa a su hija, hubiera respondido que la primera sin dudarlo. Mas no recibió esa opción.

Con el tiempo esa sensación pasaría, se decía a sí mismo el padre resignado. Con el tiempo aprendería a amarla. Pero esto nunca pasó. Al contrario, la situación empeoró. La niña compartía la mayoría de las facciones de su madre, sobre todo sus brillantes ojos oscuros, lo cual no le ayudaba. Porque le hacía recordarle, pero estaba bien claro que no se trataba de la misma persona ya que esos ojos eran enmarcados por unos cabellos negros, rasgo que la niña compartía con su padre.

La depresión poco a poco se iba apoderando del padre. Aunque por fuera le sonriera e intentaba ser dulce con la niña, la verdad era que le era imposible. Muestra de ello era que la tocaba en lo mínimo. Hacerlo le causaba una sensación desagradable. Y no podía evitar que el pensamiento de que la niña no debería estar con el, sino su difunta esposa en su lugar.

Después de que la niña cumpliera cuatro años, el padre ya no podía más. Entre su depresión y la culpa (si, sentía culpa de no poder amar a su propia hija, tampoco era tan inhumano) intentó buscar una salida entre la bebida y el juego. Lo hacía por las noches, para por el día seguir con las apariencias ante su hija. Pero el dinero se le iba de las manos y cada vez podía realizar estas actividades menos. Hasta que en una de esas noches conoció a alguien que dijo que le ayudaría con sus problemas.

Lise ya tenía cinco años. Ese día, papá había cumplido su promesa de llevarla al carnaval. En la inocencia infantil, ¿como podría ella advertir lo retorcido que era ese lugar por detrás? No, ella sólo podía ver los brillantes colores y escuchar música y risas. No entraron a la carpa, se quedaron en los puestos de juegos. Su papá la incitaba a jugar mientras la miraba desde cierta distancia. Pero entre los juegos, llegó un momento en que la pequeña ya no vio a su padre entre la multitud.

Aturdida entre la gente, no se movió ni corrió a ninguna parte, pensando que su padre reaparecería pronto. De repente, alguien tomó su mano. Volteó sonriente a ver a la persona, pensando que su papá la había encontrado. Pero rápidamente sus expresiones pasaron a ser de miedo y conclusión. Quien había cogido su mano no era su padre, sino un extraño que la miraba con una fingida ternura. Sin decir nada, le jaló para que lo siguiera. Sin saber qué hacer y con la mente en blanco, no pudo evitar seguir a quien la guiaba cada vez más adentro hacia el fondo del lugar. Aun así, la niña seguía volteando hacia atrás buscando a esa persona en la multitud. En un momento lo vio, de espaldas. Le grito, pero parece que no la escuchó, porque no volteó ni pareció reaccionar en lo absoluto. Tan solo unos instantes mas tarde volvió a perderle de vista y no lo pudo encontrar más.

El extraño la llevó hasta detrás de la carpa, donde se encontró con otro hombre. Este le pagó una suma de dinero y el primero marchó. Lo primero que hizo el hombre fue preguntarle a la niña por su nombre. Lise, asustada e intimidada por todo lo que estaba sucediendo y el nuevo hombre que se encontraba frente a ella, dijo tan rápido su nombre que el señor le entendió “Lie” y ella no tuvo el valor para corregirlo. Así que ese fue su nombre a partir de ese momento.

Lise no recuerda mucho de los dos años que siguieron. O más bien, prefiere no recordarlos. Sólo los menciona como oscuros y llenos de mucho dolor. Fue durante estos dos años en que experimentaron con ella y que las plumas le crecieron a los costados y las alas comenzaron a brotarle en la espalda. Muchos le llegaron a decir que tuvo suerte de que no le creciera pico, aunque siempre estuvo la amenaza latente de hacerlo aparecer. Después de que estas comenzaran a aparecer, comenzaron a mostrarla ante el público. Recuerda en un principio sentir cierta esperanza en las miradas de simpatía de las personas, aunque también sentía repugnancia de si misma cuando se veía reflejada en su horror.

Podría decirse que Lise comenzó a perderse aproximadamente unos seis meses después de que comenzaran a exponerla, cuando tenía 7 años. Un día que parecía como cualquier otro, hasta que reconoció un rostro entre los de la multitud. Paró de cantar, pasmada por segundos. Comenzó a gritar por él. Lo había estado esperando todo ese tiempo, esperado que su padre la encontrara. Comenzó a llamarle, mas sólo pudo ver en sus facciones horror y repugnancia antes de que le diera la espalda una vez más. Comenzó a gritar por él más fuerte, las lágrimas resbalaban por sus mejillas. De pronto todo lo que se escuchaba en el trinar se un pajarillo. Recibió una paliza esa noche, aunque el mayor dolor estaba dentro de sí, al por fin darse cuenta que su padre no la había perdido, sino que la había abandonado. Y comenzaba a cuestionar toda su vida. ¿Qué no la amaba? Si la había abandonado, ¿significaba acaso que nunca lo había hecho? En ese entonces, ¿acaso todos aquellos años con él, toda aquella alegría era sólo una mentira, una ilusión?

Poco a poco, fue perdiendo quién era ella misma. Comenzaba a preguntarse qué era lo que era ahora. Comprendió que las personas que la miraban no le albergaban esperanza alguna, en sus ojos no era nada más un monstruo con el que venían a distraerse. ¿Acaso era lo que era? ¿Un monstruo? Si así era, ¿por qué aún albergaba los sentimientos de un humano? Lise ya no sabía.
Así, fue como fue resignándose al circo. Al menos exteriormente, por su propio bien. Al fin y al cabo, hija de mentiroso aprende a hacerlo, ¿no?


EXTRAS


- El único momento en que es realmente sincera es cuando canta. Porque cuando canta sus miserias es cuando a los espectadores parece gustarle más (y la libra de algún posible maltrato, al menos en ese momento. Al fin y al cabo “a la gente no le importan las lágrimas del prójimo, siempre y cuando resulten hermosas de contemplar”. O, en este caso, escuchar. Y es por esto mismo que este es uno de los pocos momentos en que sus ojos llegan a mostrar sus emociones. Si la miras fijamente a los ojos mientras canta, podrías ver una tristeza enorme, al igual de que parecería de que está a punto de romperse.

-Lise no puede gritar. Si lo intenta, comienza a trinar como un ave.

-Sus alas básicamente son huesos con algunas plumas colgando de ellas. Cada vez que las plumas le crecen, le son cruelmente arrancadas, para destrozar la siquiera idea de intentar escapar usándolas.

-Muchos piensan que lo que usa es un vestido, aunque si te fijas bien verás que sólo la parte superior es una prenda. La parte inferior son plumas que le han brotado de las caderas y las partes adyacentes.

-Lise no sabe o recuerda lo que es una caricia. En estos momentos, el que alguien intente tocarla significa para ella que el quieren hacer daño. Este es otro de los momentos en que sus ojos si reflejan alguna emoción, que es una mezcla entre dolor y terror.

-Sabe leer y escribir muy poco. Cuando realiza alguna de estas actividades, su desempeño es como el de un niño del jardín de infantes.

- ¿Qué es lo que le hace feliz? En el mundo en que vive es difícil definirlo. El que la dejen tranquila, algo que este bueno para comer llega a ser suficiente.

- Contrario a lo que uno podría pensar por ya tantos años, le tiene un miedo terrible a la oscuridad. Aunque no es como si te vaya a dejar saberlo si le es posible.

-Siempre usa un listón rojo en la cabeza. Lo traía el día en que su papá la abandonó en aquel lugar y lo usa desde entonces.

Físico
Imagen 1
Imagen 2

Físico Usado: Akemi Homura
Origen del Físico: Puella Magi Madoka Magica




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